28. Ago. 2008
Ya habían pasado dos días desde que le había dicho a
Jocelyn que me gustaba y no había ningún cambio favorable, en realidad el único
cambio que fue notable era que poco a poco ella se empezaba a distanciar de mí,
diciendo que estaba cansada, con mucho sueño, que había tenido una semana muy
mala o simplemente decía que no tenía ganas de platicar, ella nunca había sido así
conmigo, si había pasado por algún problema ella me lo contaba o me decía para
que yo por lo menos le cambiara el humor, por eso me parecían ridículos sus
pretextos para evadirme. No sabía si hablarle, pensaba que si ella no me quería
hablar, obligarla a hacerlo haría era caerle más mal, peor de lo que ya le
caía.
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En la clase de taller, no recuerdo el nombre completo,
pero era el sustituto de español, nos dejaron hacer un cuento basado en la
pintura de un guerrero águila contra un soldado español, creo que se llamaba
“Encuentro de dos mundos”, yo ya me
había aburrido y ya me quería ir, solo esperaba que terminara esa clase, pero
sólo llevaba como media hora y lo malo es que la maestra dijo:
-Si acaban el cuento pueden salir…
Ya me quería salir, pero no tenía ganas de escribir ni
siquiera sabía de qué iba a tratar mi cuento, se me ocurrió quedarme sin hacer
nada hasta que acabara la clase, pero ¿qué iba a hacer en todo ese tiempo?
empecé a pensar en voz alta:
-La forma más fácil de salir es esperar a que termine la
clase; la única forma de salir temprano es acabar esto.
Tomé esa frase de título y escribí lo primero que se vino
a mi mente relacionado con el título, hice un cuento que me gustó mucho, la
maestra me dijo que para ser tan breve era bueno, solo le tenía que corregir la
ortografía y hacerlo mínimo de una hoja, yo la mire y le pregunte:
-¿qué esperaba de un trabajo que hice en cinco minutos?
Después si le hice caso y le aumente más a mi trabajo,
porque me sentí inspirado y con ganas de trabajar, entonces empecé a tomar más
enserio el título del cuento, supuse que si me había ayudado a evitar un
trabajo y me saco temprano de una clase me ayudaría con Jocelyn, lo más fácil
que se me ocurrió fue hacer lo mismo que hacia ella, al verla solo la saludaba,
ya no le intentaba a adivinar su humor, ya no le preguntaría como estaba ya no
me importaría, lo iba a hacer hasta que me diera algún resultado, tal vez parezca
muy inmaduro y tonto pero a mí me parecía justo.
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Entonces en la última hora nada más me despedí de ella,
ya no me espere hasta que acabara de apuntar y después a que guardara sus cosas, ya no tenía tiempo, más
bien ya no tenía ganas, fui más frio, sin darle mucha importancia, ya me portaba como ella se portaba conmigo, porque
yo le había dicho que me parecía linda y que me gustaba, nunca la ofendí, lo
único que hice fue decirle lo que sentía. Devolverte las cosas malas que me
dejaste y hacerte todo lo que tú me hagas, en efecto esa, esa era la forma más
fácil.
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