Verano. 2008
Se me ocurrió que el
primer paso para ayudar a Berenice era estar con ella, bueno eso no lo hacía
para ayudarla a ella, solo lo hacía porque me gustaba estar con ella... más
bien, era para ayudarnos mutuamente, le regale mi muñequera que traía puesta
para que ya no tuviera que usar suéter, y así pudiera esconder sus cicatrices,
después de que se le quitaron las marcas me regalo otra, dijo que nunca me la
quitara, era como un recordatorio de que ella me quería, --y esa es la razón de que use muñequera hasta que cumplí 20-- para que regresara su
confianza le decía constantemente lo bonita que era y que su peso estaba bien,
que no debía preocuparse de eso y lo mas difícil, aparte de hacer que cambiara
su actitud manipuladora, huraña y voluble, era hacer que volviera a comer, era
obvio que no lograría un gran cambio en
su actitud y autoestima en unos cuantos días de visita, pero le seguía
perjudicando mucho no comer, cuando iba a visitarla a su casa le preguntaba
siempre si ya había comido, ella siempre decía que ya había comido fruta, pero
lo que comía no contaba, sólo había comido un mango en la mañana y ya era
bastante tarde, entonces le decía que me sirviera de comer y le decía que
también comiera ella porque no me gustaba comer solo.
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Le contaba parte de lo que pasaba a Heriberto, pero no le
contaba todo y no porque no le tuviera confianza, no podía traicionar la
confianza que ella me tenía, él me dijo que se ella me hacía de comer porque me
quería mucho, yo sonreí y le dije que rara vez lo demostraba.
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Cuando estaba en su casa regularmente estábamos solos, escuchábamos
música y ponía mucho una canción de Café Tacuva, a mí no me gusta ese grupo
pero la letra me parecía muy linda y estaba acorde con lo que estaba pasando en
esos días, tal vez debí ser más desinhibido, atreverme y tal vez un día y con
algo de suerte... Nunca intente aprovecharme de ella ni de su situación, no fue
porque no quisiera, solamente yo no era así. Las vacaciones ya se estaban
acabando y sentía el tiempo se me terminaba, sabía que cuando empezaran las
clases no sería lo mismo, ya no la vería porque nuestros turnos eran diferentes
y verla los fines de semana por mí no había problema, tal vez ella no quería,
con eso de que tenía cambios de humor y no la soportaría siempre.
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Uno de
los últimos días que fui a ver ella me abrazo y me dijo:
-gracias.
-no
tienes nada que agradecer- recargue mi
cara en su hombro sintiéndome feliz y como aliviado, sentí como si algo se
llenara.
-¿Qué
tienes? ¿Por qué estas así Héctor?
-no, nada
es que desde hace mucho necesitaba un abrazo
-que
tonto, ya sabes que estoy aquí...
Y antes de separarnos recordaba la canción que ponía
Berenice para no olvidar que tenía una oportunidad: “De pronto ya no sé qué
pasa en mi/ de pronto ya no sé quién soy/ de pronto ya no reconozco nada de lo
que un día fui.../ hoy me pregunto a donde voy.../ esta vez vengo buscando el
corazón/ esta vez lo intentare otra vez.../ esta vez no quiero otra ilusión.../
esta vez y más yo tratare de hacerte bien/ si la vida me regala otra
oportunidad”.
Me gustó mucho, es un tema actual, aunque yo sin saberlo, pasé por la anorexia en la adolescencia, pero rápidamente me traté y salí adelante..
ResponderEliminarHermosa narración, llega a movilizar y algunos detalles, son significativos..El tema musical me gusta, aunque es melancólico..Gracias por compartir tu trabajo..Besos
Me gustó mucho, es un tema actual, aunque yo sin saberlo, pasé por la anorexia en la adolescencia, pero rápidamente me traté y salí adelante..
ResponderEliminarHermosa narración, llega a movilizar y algunos detalles, son significativos..El tema musical me gusta, aunque es melancólico..Gracias por compartir tu trabajo..Besos
Amiga, muchas, muchas gracias me da mucho gusto leer eso :D
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