martes, 1 de septiembre de 2015

Esta vez voy a intentarlo otra vez.

Verano. 2008
Se me ocurrió que  el primer paso para ayudar a Berenice era estar con ella, bueno eso no lo hacía para ayudarla a ella, solo lo hacía porque me gustaba estar con ella... más bien, era para ayudarnos mutuamente, le regale mi muñequera que traía puesta para que ya no tuviera que usar suéter, y así pudiera esconder sus cicatrices, después de que se le quitaron las marcas me regalo otra, dijo que nunca me la quitara, era como un recordatorio de que ella me quería, --y esa es la razón de que use muñequera hasta que cumplí 20-- para que regresara su confianza le decía constantemente lo bonita que era y que su peso estaba bien, que no debía preocuparse de eso y lo mas difícil, aparte de hacer que cambiara su actitud manipuladora, huraña y voluble, era hacer que volviera a comer, era obvio que  no lograría un gran cambio en su actitud y autoestima en unos cuantos días de visita, pero le seguía perjudicando mucho no comer, cuando iba a visitarla a su casa le preguntaba siempre si ya había comido, ella siempre decía que ya había comido fruta, pero lo que comía no contaba, sólo había comido un mango en la mañana y ya era bastante tarde, entonces le decía que me sirviera de comer y le decía que también comiera ella porque no me gustaba comer solo.
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Le contaba parte de lo que pasaba a Heriberto, pero no le contaba todo y no porque no le tuviera confianza, no podía traicionar la confianza que ella me tenía, él me dijo que se ella me hacía de comer porque me quería mucho, yo sonreí y le dije que rara vez lo demostraba.
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Cuando estaba en su casa regularmente estábamos solos, escuchábamos música y ponía mucho una canción de Café Tacuva, a mí no me gusta ese grupo pero la letra me parecía muy linda y estaba acorde con lo que estaba pasando en esos días, tal vez debí ser más desinhibido, atreverme y tal vez un día y con algo de suerte... Nunca intente aprovecharme de ella ni de su situación, no fue porque no quisiera, solamente yo no era así. Las vacaciones ya se estaban acabando y sentía el tiempo se me terminaba, sabía que cuando empezaran las clases no sería lo mismo, ya no la vería porque nuestros turnos eran diferentes y verla los fines de semana por mí no había problema, tal vez ella no quería, con eso de que tenía cambios de humor y no la soportaría siempre.
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Uno de los últimos días que fui a ver ella me abrazo y me dijo:
-gracias.
-no tienes nada que agradecer-  recargue mi cara en su hombro sintiéndome feliz y como aliviado, sentí como si algo se llenara.
-¿Qué tienes? ¿Por qué estas así Héctor?
-no, nada es que desde hace mucho necesitaba un abrazo
-que tonto, ya sabes que estoy aquí...


Y antes de separarnos recordaba la canción que ponía Berenice para no olvidar que tenía una oportunidad: “De pronto ya no sé qué pasa en mi/ de pronto ya no sé quién soy/ de pronto ya no reconozco nada de lo que un día fui.../ hoy me pregunto a donde voy.../ esta vez vengo buscando el corazón/ esta vez lo intentare otra vez.../ esta vez no quiero otra ilusión.../ esta vez y más yo tratare de hacerte bien/ si la vida me regala otra oportunidad”.

3 comentarios:

  1. Me gustó mucho, es un tema actual, aunque yo sin saberlo, pasé por la anorexia en la adolescencia, pero rápidamente me traté y salí adelante..
    Hermosa narración, llega a movilizar y algunos detalles, son significativos..El tema musical me gusta, aunque es melancólico..Gracias por compartir tu trabajo..Besos

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  2. Me gustó mucho, es un tema actual, aunque yo sin saberlo, pasé por la anorexia en la adolescencia, pero rápidamente me traté y salí adelante..
    Hermosa narración, llega a movilizar y algunos detalles, son significativos..El tema musical me gusta, aunque es melancólico..Gracias por compartir tu trabajo..Besos

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