martes, 5 de abril de 2016

Casi inevitable.

4                                                                                                                                           21. Ene. 2009
Era miércoles y yo no quería que llegara el fin de semana, no quería que fuera la fiesta de Marimar y no es que no quisiera que cumpla 15 años, lo que pasa es que simplemente no quería ir a su fiesta, no  es que no me guste hablarle a personas nuevas, soy muy sociable, no me cuesta hacer amigos, eso no significa que me guste tener que hacerlo y quedar bien con gente que no conozco, tener que medir mis palabras y mi forma de ser, pensar en cómo portarme para no incomodar a nadie.
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El jueves  Marimar me dijo que estaba obligado a ir, aun sabiendo que no quería, pero ella dice que es necesario que este ahí porque soy su mejor amigo y que si no iba se enojaría mucho, no importa de todos modos siempre se enoja; el viernes  no tenía ningún pretexto para faltar, pensaba quedarme en mi casa, pero Marimar me conocía y sabía que eso sería lo más obvio para no ir, ni modo aunque no quiera y aunque le haya dicho muchas veces que no, tuve que hacerlo.
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Se me ocurrió es ir lo más tarde para no estar mucho tiempo ahí y luego regresar temprano, pero la fiesta es enfrente de mi casa así que no puedo poner de pretexto que me tardo en llegar, llegando a la casa de Marimar estuve un buen rato sentado, como todos se conocían y como afuera había un tipo que antes era mi amigo pero le deje de hablar, tuve que quedarme en la casa, entonces estaba ahí una amiga de la hermana mayor de Marimar, esa chica se llamaba Génesis, recuerdo que estaba jugando Quadrapop en su celular, ella es rubia, con el cabello largo, bonita y muy alta, también es la mujer más inteligente que conozco, como no había nada que hacer ni nadie ahí empecé a platicar con ella:
-Génesis... es un nombre raro, nunca lo había escuchado, ¿tu papá es sacerdote? –puso una cara de duda, como preguntándose si en verdad había preguntado esa tontería—
-no, es una banda que le gusta mucho a mi papá y de mi segundo nombre me gusta decir  que es por La Odisea
-¿Apoco te llamas Homero...? –puso otra vez la cara de duda, pero fue diferente, como preguntándose si ese niño tonto sabía que era La Odisea y más por haber hecho un chiste de eso—
Con eso se dio cuenta de que era un poco más listo de lo que aparento y pudimos tener una conversación más... agradable, a pesar de que  ella es mayor que yo; me dijo que me llevaba cuatro años y estudia la carrera de economía, hablamos de su carrera, de su novio, de que ella tampoco quería ir a esa fiesta y también la obligaron a ir, a ella no le molesto mi humor negro y mi sarcasmo, dijo que le había parecido muy divertido, a mi ella me pareció genial ¡rayos! Ella es tan genial. Es raro que lo diga pero es de las pocas veces que creo que tuve algo así como como si me cayera bien desde el principio, congeniamos muy bien, tiempo después ella me contaría de la vez que nos conocimos y que desde esa noche quiso besarme.
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Le conté a Julio la impresión que ella me había dado y la evidente diferencia de edades, no me pudo decir mucho, bueno él en sí casi nunca dice mucho, tiene otros problemas y no soy muy útil, solo lo puedo aconsejar aunque no sé cómo decirle que su novia quiere terminar con él, si ella supiera que está pasando por algunos problemas estoy seguro que lo trataría de ayudar, lo malo es que Julio tiene el don de escuchar pero no el de hablar, no puedo meterme, me dijo que no lo hiciera y son cosas que no puedo resolver, los problemas de Julio, mi forma de quererlo ayudar y no poder hacerlo, si le digo lo de su novia tal vez empeore su estado de ánimo, parece que hay cosas que no tienen remedio.

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