martes, 16 de agosto de 2016

Cuarentena

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Una tarde platicando con Julio le dije que era muy bueno que se haya inventado  una enfermedad que se propaga como una plaga y no quieren que la gente salga a la calle ni quieren a nadie en las escuelas,  por eso no teníamos clases hasta quien sabe cuando, lo malo es que solo ha pasado un día del incidente que tuve con Angélica, sí,  solo ha pasado un día y ya quiero correr al teléfono y llamarla para decirle que no se en que estaba pensando que no importa como quedaron las cosas yo quiero estar con ella, pero ya sé que no puedo
–Sí puedes, fue una estupidez que quedaran en un acuerdo tan ridículo- me interrumpió-  
En teoría sí puedo, oye no es ridículo si lo ves desde mi perspectiva pero no debo, le di mi palabra y quedaría como un idiota si me retracto –creo que ya quedaste como uno—murmuro.
Lo bueno de no tener que ir a la escuela es que tengo mucho tiempo libre, lo malo es eso mismo que tengo mucho tiempo libre y con la tristeza y el ocio me hacen pensar en puras tonterías, y eso que no andaba con ella, creo que no podría soportarlo si ella hubiera sido mi novia, bueno aquí en mi casa, solo, aburrido, harto y muy desesperado, tal vez ella tenga razón y yo estoy obsesionado con ella, pero no creo que sea eso, si puedo superar esas dieciocho semanas sin tener contacto de ningún tipo con ella le poder demostrar que no tengo ningún tipo de obsesión       
 -espera, ¿dieciocho semanas? Ósea que ya hasta contaste los días-  me cuestiono Julio, con una mirada que decía a gritos que yo estaba loco-
-sí, dieciocho semanas para que sea mi cumpleaños y que le pueda volver a hablar, y no, no conté los días, solo las semanas, pero de verdad es tan difícil
 –sí, debe ser difícil estar tan loco y no estar bajo ningún tratamiento.
à
Desde anoche hasta ahora no hecho mas que lastimarme a mi mismo, recordándola, pensando en sus encantos, en sus lindos ojos y pensando que toda ella me fascina,  es una especie de terapia, hasta ahora entendí la canción que habla de una obsesión

-¿Cuál? ¿La que te dijo Angélica? –Ajam, se llama “hoy ten miedo de mi” y la escuche todo el día y toda la noche : “Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido, procura tener a la mano a un amigo... porque si lo sabes y si no lo sabes no importa yo se lo que siento yo se lo que cortan después unos labios..., y estos puños que tiemblan de rabia cuando estas contenta que tiemblan de muerte si alguien se te acercara a ti, hoy procura que aquella ventana que mira a la calle en tu cuarto se tenga cerrada, porque no vaya a ser yo el viento de la noche y te mida y recorra la piel con mi aliento y hasta te acaricie y te deje dormir, y me meta en tu pecho y me vuelva a salir y respires de mi, o me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos y todo por no hacerme un poco de caso ten miedo de mayo, y ten miedo de mi, porque no vaya a ser que cansado de verte me meta en tus brazos para poseerte, y te arranque las ropas y te bese los pies, y te llame mi diosa y no pueda mirarte de frente y te diga llorando después: por favor tenme miedo, tiembla mucho de miedo mujer porque no puede ser” -¿y... te ha servido de algo?, preguntó- no para nada.

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