jueves, 8 de septiembre de 2016

El toro enamorado de la luna.

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Hace mucho que no he escrito no se si sea la falta de inspiración, o también creo que es porque casi no salgo, como estoy de vacaciones, solo salgo a la casa de Marimar y solo es para ver películas lo mas interesante que he hecho es platicar con Génesis por Messenger, platicamos mucho y nos llevamos muy bien, sí, ella es la chica que conocí en la fiesta de Mari y sí ella es la chica que creo que empieza a gustarme, aun no me convencía del todo hasta que un día que acompañe a mi mamá y a mi hermana por la despensa, vi que Génesis estaba afuera de la casa de Marimar, estaba sentada, cuando vi que se levanto, pensé en que se veía muy bonita, con su estilo rockero, su cabello largo, rizado y rubio, ella aparte de ser muy divertida es muy pero muy inteligente (la mujer más inteligente que conozco), y al ver que era tan bonita me convencí de que me convenía y me sentí tan contento porque siento que también le gusto por su forma de hablarme
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Había varios inconvenientes que me desanimaban, para empezar el inevitable hecho de que ella ya esta en la universidad y yo sigo siendo un niño de preparatoria, es cuatro años mayor, es mucho mas madura que yo ah y es mucho mas alta, quedamos de que iría a casa de Marimar a ver a su amiga Diana la hermana mayor de Marimar, ella es de su edad y aun así Diana se la pasa molestándome sobre que me gusta Génesis y que le gusto a ella y cosas con las que se molestan los niños de primaria 
àà

Un día Génesis vino, lo malo es que casi no pudimos platicar, yo quería que Diana nos dejara más tiempo solos, se supone que cuando dos personas se gustan deben dejarlos platicar y conocerse mas, ¿es mucho pedir? No verdad, claro que no, no nos dejaron solos ni siquiera cuando Génesis ya se iba, la acompañe a la puerta, se volteo para despedirse y  puedo jurar que sentí como si me diera un suave beso en mis labios—años después le pregunte si lo había imaginado o si en verdad pasó, ella dijo que no, pero claro que sí lo hizo—me recordaba a la canción que me gustaba desde que era niño, donde un toro ama a la luna, pero nunca la puede tocar: “La luna se está peinando/ En los espejos del río/ y un toro la esta mirando entre la jara escondido/ cuando llega la alegre mañana/ y la luna se escapa del río el torito se mete en el agua/ embistiéndola al ver que se ha ido/ y ese toro enamorado de la luna que abandona por las noches la manada”.




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