11. Oct. 2008
¿Qué podía hacer para ayudar a Berenice? Nada, no me
preocupaba eso, de hecho nunca me lo pregunte, porque ni siquiera me importaba,
yo estaba seguro de poder ayudarla, sí la ayude, no como me hubiera gustado, yo
pensaba que podía lidiar con todos sus miedos, pero ¿Cómo? si apenas tenía
tiempo para resolver mis problemas, yo quería asegurarme de que ella estuviera
bien y de estar siempre para ella, que se sintiera segura, confiada pero sobre
todo querida, la verdad así me hubiera gustado sentirme, llego un día en el que
no pude estar para ella, mejor dicho no quise, no hubiera sido tan grave si
ella no se hubiera acostumbrado a mi compañía, lo peor de todo es que no fue
porque tuviera algo importante o algo mejor que hacer, más bien fue que no
quería resolverle la vida siempre, aparte ya estaba harto de que me corriera
cuando no quería verme, de que era muy inestable y voluble, de que nunca me
demostrara su cariño, ya sé que ella estaba dañada y era egoísta pensar en mí,
pero también era muy estúpido pensar sólo en ella y su bienestar y sí, la deje
sola otra vez sabiendo lo que ella hacia cuando se sentía mal, sin importarme
las consecuencias, quería que se diera cuenta de que su actitud me estaba
cansando y si la había aguantado era por... Bueno no sé ni porqué la había
aguantado tanto tiempo, paso en un sábado en el que creo que estaba con Marimar
viendo películas, no recuerdo lo que estaba haciendo, cuando llegue a mi casa
mi hermana me dijo que Berenice quería hablar conmigo, no dijo para qué, supuse
que era algo sin importancia, aparte ya era tarde y no quise llamarle y menos
ir a verla, si era importante ella me llamaría otra vez, sin saber que esa sería
la gota que derramaría el vaso, sí, suena a mucho drama, pero eso fue lo que
paso, fui a verla una semana después como si no hubiera pasado nada pero no
tuve una bienvenida ni nada parecido, imagine que sería diferente:
-oye
¿para que me hablaste el sábado?
-no
era nada, vete por favor
-pero...
¿estás bien?- como si preguntándole eso fuera a ponerla feliz.
-sí, y
no gracias a ti ahora vete
Como no quería darle importancia me fui, nunca supe que me quería decir ese día,
debió ser algo importante porque ella nunca me ha buscado para nada, al principio
la curiosidad no me dejaba pero con el tiempo le fui restando importancia; pasaron
los días y ella no me hablaba ni nada, otra vez fui como tonto a verla y ella
ya estaba mejor, ya se veía más tranquila, o tal vez estaba disimulando. También
estaba más cortante y a la defensiva, me respondía por compromiso para que me
fuera más rápido en irme. Al entrar a la escuela deje de verla, porque pensé
que estaba enojada conmigo y lo estaba,
pero no sé porque, yo nunca le hice nada malo.
>>>
Paso mucho tiempo para que volviera a visitar a Daniel el
amigo que vivía por su casa y para acabarla de fregar me encontré con ella,
como la otra vez, entró a su privada, yo me quede afuera y me dijo desde
adentro de la reja:
-no
puedo recibirte, es que voy a comer, si quieres
ven más tarde
-no
importa, no vine a verte –eso es lo que debí haber dicho la primera vez—
Se enojó como de costumbre... no importa, si lo hubiera dicho
antes, me hubiera evitado muchos desvelos, problemas preocupaciones y dolores
que fueron en vano y sentí que esa vez no me había equivocado ni de lugar, ni
de momento.
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