jueves, 7 de abril de 2016

Jinetes en la tormenta.

4                                                                                                                                        13. Feb. 2009
Ese viernes hubo un concierto de The Doors, se supone que era muy especial porque que fue la gira del adiós, y porque ese concierto lo abrirían  Los Concorde, esa es mi banda favorita; quería ir porque es el último concierto que van a dar en México, y porque necesitaba distraerme
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Pero ¿cómo iba a ir? no sabía cómo llegar, no sabía cómo voy a regresar a mi casa, y lo más importante no tenía tanto dinero, eso no me importó porque tenía muchas ganas de ir; lo primero era juntar para el boleto, no sería tan difícil pero lo malo es que  mi mamá no me daba dinero, solo lo justo para la escuela o a veces me daba menos, creo que me alcanzó con un poco de dinero que tenía ahorrado “para emergencias” me pareció que eso lo era, como vivo muy lejos lo mejor que se me ocurrió es decirle a mi tía que me deje quedarme en su casa esa noche, y lo mejor de todo es que ella vive  a media hora de la plaza de toros
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El viernes nada me salió como quería, el dinero que junte no me alcanzo para todo lo que quise comprar, por lo menos me compre una playera para recordar que fui, pero el concierto acabo a las doce y a esa hora el metro está cerrado, así que tuve que caminar horas, camine en círculos y no sabía ni a donde iba, pensaba quedarme en un puesto de tacos para esperar a que amaneciera e irme a mi casa, pero un señor muy amable me dijo como podía llegar a mi casa y me dio dinero por si me hacía falta, de verás que ese señor me salvo esa noche, por el dinero, por esas instrucciones y por su amabilidad, ahora tenía algo interesante que contar y ese concierto si me gustó mucho, me ayudo a olvidar por un momento mis problemas tontos, de la escuela, de mi casa ah y casi hasta olvido que Angélica ya tiene novio, sí ya sé que fue mi culpa por perder mi tiempo con Elizabeth y también sé que Angélica no me iba a estar esperando siempre, lo mejor es que lo vea positivamente, ella lleva como dos semanas con su novio así que aun puedo hacer algo para que lo deje—sí, creo que jamás había estado tan equivocado-- camine mucho esa noche tuve mucho tiempo para olvidar y cantar: “jinetes en la tormenta/ en esta casa nacimos/ a este mundo fuimos arrojados/ como un perro sin hueso... /nena tienes que amar a tu hombre/ tómalo de la mano/ hazlo comprender/ el mundo de ti depende/ nuestra larga vida nunca acabara/ jinetes en la tormenta...”.


martes, 5 de abril de 2016

Casi inevitable.

4                                                                                                                                           21. Ene. 2009
Era miércoles y yo no quería que llegara el fin de semana, no quería que fuera la fiesta de Marimar y no es que no quisiera que cumpla 15 años, lo que pasa es que simplemente no quería ir a su fiesta, no  es que no me guste hablarle a personas nuevas, soy muy sociable, no me cuesta hacer amigos, eso no significa que me guste tener que hacerlo y quedar bien con gente que no conozco, tener que medir mis palabras y mi forma de ser, pensar en cómo portarme para no incomodar a nadie.
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El jueves  Marimar me dijo que estaba obligado a ir, aun sabiendo que no quería, pero ella dice que es necesario que este ahí porque soy su mejor amigo y que si no iba se enojaría mucho, no importa de todos modos siempre se enoja; el viernes  no tenía ningún pretexto para faltar, pensaba quedarme en mi casa, pero Marimar me conocía y sabía que eso sería lo más obvio para no ir, ni modo aunque no quiera y aunque le haya dicho muchas veces que no, tuve que hacerlo.
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Se me ocurrió es ir lo más tarde para no estar mucho tiempo ahí y luego regresar temprano, pero la fiesta es enfrente de mi casa así que no puedo poner de pretexto que me tardo en llegar, llegando a la casa de Marimar estuve un buen rato sentado, como todos se conocían y como afuera había un tipo que antes era mi amigo pero le deje de hablar, tuve que quedarme en la casa, entonces estaba ahí una amiga de la hermana mayor de Marimar, esa chica se llamaba Génesis, recuerdo que estaba jugando Quadrapop en su celular, ella es rubia, con el cabello largo, bonita y muy alta, también es la mujer más inteligente que conozco, como no había nada que hacer ni nadie ahí empecé a platicar con ella:
-Génesis... es un nombre raro, nunca lo había escuchado, ¿tu papá es sacerdote? –puso una cara de duda, como preguntándose si en verdad había preguntado esa tontería—
-no, es una banda que le gusta mucho a mi papá y de mi segundo nombre me gusta decir  que es por La Odisea
-¿Apoco te llamas Homero...? –puso otra vez la cara de duda, pero fue diferente, como preguntándose si ese niño tonto sabía que era La Odisea y más por haber hecho un chiste de eso—
Con eso se dio cuenta de que era un poco más listo de lo que aparento y pudimos tener una conversación más... agradable, a pesar de que  ella es mayor que yo; me dijo que me llevaba cuatro años y estudia la carrera de economía, hablamos de su carrera, de su novio, de que ella tampoco quería ir a esa fiesta y también la obligaron a ir, a ella no le molesto mi humor negro y mi sarcasmo, dijo que le había parecido muy divertido, a mi ella me pareció genial ¡rayos! Ella es tan genial. Es raro que lo diga pero es de las pocas veces que creo que tuve algo así como como si me cayera bien desde el principio, congeniamos muy bien, tiempo después ella me contaría de la vez que nos conocimos y que desde esa noche quiso besarme.
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Le conté a Julio la impresión que ella me había dado y la evidente diferencia de edades, no me pudo decir mucho, bueno él en sí casi nunca dice mucho, tiene otros problemas y no soy muy útil, solo lo puedo aconsejar aunque no sé cómo decirle que su novia quiere terminar con él, si ella supiera que está pasando por algunos problemas estoy seguro que lo trataría de ayudar, lo malo es que Julio tiene el don de escuchar pero no el de hablar, no puedo meterme, me dijo que no lo hiciera y son cosas que no puedo resolver, los problemas de Julio, mi forma de quererlo ayudar y no poder hacerlo, si le digo lo de su novia tal vez empeore su estado de ánimo, parece que hay cosas que no tienen remedio.

jueves, 31 de marzo de 2016

Región 4

4                                                                                                                                           14. Ene. 2009
  Las vacaciones se fueron muy rápido y no hice nada de lo que me sintiera orgulloso, se fue el tiempo volando y Elizabeth aun como que me gustaba y seguía sin decirle nada, ni invitarla a salir, solo le enviaba mensajes por el Messenger en vacaciones había esperado para comprar  un disco de mi banda favorita Los Concorde, me lo compre y le compro uno a ella, le hice un dibujo que tarde horas en hacerlo, pensé que sería un bonito detalle, pero solo lo tomo como un regalo, el problema es que nunca le plantee nada, solo hacia las cosas pero no tenía el valor de sincerarme con ella.
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Pensé en que ya había pasado mucho tiempo y ya había perdido muchas oportunidades, no podía seguir esperando a que las cosas me cayeran del cielo, más bien ya me había cansado de esperar, después de regalarle el disco y el dinero junte dinero y la invite a salir pero lo único que escuche fue un silencio muy pero muy incómodo, me dijo que le gustaría pero que no podía porque estaba triste ya que su abuelo se acababa de morir, vaya nunca me habían puesto esa excusa, aparte de que me quede pensando muchas tonterías pero nada bueno que decirle, porque no sabía que contestar, no lo pude objetar ya que era algo muy definitivo, tenía que esperar a que pasara la tristeza, el luto y todas esas cosas por las que pasa la gente cuando alguien que quiere se muere, pero ¿cuánto tenía que esperar?, para mi es mejor salir, divertirte y olvidar –hasta la fecha sigo haciendo esa estupidez-- a veces creía que ella lo usaba de pretexto o tal vez era muy egoísta... y yo que le había regalado el disco que se llama Región 4, pero esos días eran como la región 4 o la copia barata de lo que yo quería.

martes, 29 de marzo de 2016

Cambio de planes.

04. Dic. 2008
No había planeado nada para poder andar con Elizabeth, mi estrategia era más bien algo tonta, simple y muy improvisada, planeaba acercarme mucho sin que se diera cuenta y decirle un buen día que me gustaba, que me contestara con un sí, andar con ella y sí. Esas eran puras fantasías, porque era un cobarde y ya había terminado el semestre, lo que significa que no le vería en dos meses. Ya me había hecho a la idea de que no andaría conmigo si no hacía nada, de que sería su amigo.
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Empezaron mis vacaciones y seguía sin hacer nada, lo único que hacía era revisar mi correo o mi Hi-5 --sí, antes se usaba eso-- esperando que Ely se acordara de mi o que me pusiera que quería verme, a veces me saludaba, pero no me ponía lo que yo quería leer, un día revisando vi un comentario de una chica que se llamaba Angélica, decía algo sobre mi cabello y que hace mucho no sabía nada de mí, trate de recordar de donde era pero no recordé nada, le conteste por educación, después como a las dos horas recordé que la había conocido un día que fui a mi escuela en la mañana a visitar a un amigo que se llama Jesús; le decíamos “Bob” porque estaba “cuadrado”, Angélica, después ella se convertiría en alguien muy importante para mí, en ese entonces andaba con el Bob, cuando la vi por primera vez no me pareció algo fuera de este mundo, era  algo simpática, tenía unos ojos más o menos bonitos y grandes, muy grandes, no se arreglaba mucho, cuando la conocí estaba despeinada, ah y tenía una actitud relajada y muy amigable, me pareció muy cálida, como si la conociera desde hace mucho tiempo. Me pregunto el porqué de mi cabello, porqué era todo lacio y quebrado de enfrente, le conteste que me no me alcanzo para hacerme la base en todo el cabello, me sonrió y se puso a jugar con mi cabello.
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Estuvo bien que le contestara, me pareció buena onda desde que nos conocimos pensé que aun andaba con mi amigo.

El día de año nuevo no tenía que hacer, como era costumbre mi mamá, su esposo y mi hermanita pasarían ese día juntos, pero como a mi hermana y a mí nos chocaba estar en casa de los abuelos de mi hermanita nos repartíamos en diferentes casas, creo que mi hermana se fue con mi prima y yo no sabía hacia dónde ir, le conté eso a la novia de Bob, y me dijo que si quería podía pasar el año nuevo en su casa, pensé que lo decía jugando, pero cuando le pedí su teléfono para quedar de acuerdo ella me lo dio sin poner ninguna objeción, le marque y mientras hablábamos me contó que ya no andaba con mi amigo, platicamos de un montón de cosas, me contó de su familia, de la música que le gustaba, de que le encantaban los gatos; en ese momento solo la veía como una amiga y nada más, aun no sé en qué momento cambiaron tanto las cosas.

martes, 13 de octubre de 2015

Arráncame la vida.

23. Oct. 2008
Nunca he visto esa película, ni leí el final de ese libro y no es que pareciera aburrido ni mucho menos, lo que pasa es que no me parecía muy interesante. Un día llegue tarde a la escuela, tenía a esa hora la clase de taller de redacción, con la maestra que insistía que teníamos que leer muchos libros, al llegar estaban mis amigos y toda la gente dispersados ya que no llego la maestra; Elizabeth estaba afuera del salón, sola como era su costumbre, leyendo un libro, no me interesaba que libro era ni de que trataba, solo quería que ella viera que me interesaban las cosas que a ella le gustaban, así que le pregunte y  me contesto muy alegre se llama:
-“Arráncame la vida” y está muy bueno,
-¿arráncame la vida? –pregunte
-sí, es como la película -¿la has visto?

Me di cuenta de que si le mentía se daría cuenta y mejor le dije la verdad, pero para compensar mi ignorancia le dije que me lo prestara después, ella dijo que sí, pero que si no lo quería leer con ella.
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Me senté y empezó a leer, ni le puse atención al libro, pensaba en lo feliz que estaba y estaba más ocupado en planear  una forma para acercarme, espere hasta que no le incomodara que estuviera cerca de ella pero tampoco espere demasiado como para que se cansara de leer y se fuera, entonces me acerque más y ella no me dijo nada, puse mi cabeza en sus piernas y ella no dijo nada, empecé a jugar con su cabello y a acariciarle las manos y ella... no me dijo nada. Después de media hora me dijo que estaba cansada y que ya había leído mucho, me dijo que ahora yo tenía que leer, no me enoje, no me molesta leer, pero empecé a leer muy mal porque estaba nervioso,  después de un rato ella me dijo que ya se tenía que ir con sus amigos.

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Entre al salón con una enorme sonrisa, Julio me sonrió y puso una cara como de: ya te vi. Me pregunto:

-¿que estaban haciendo?
-leyendo ¿pues qué parecía?
-¿y que leían?
-un libro, creo estaba algo interesante
-¿crees? ¿No le pusiste atención verdad?
-no, pero creo que se llama: “arráncame la vida”
-¿arráncame la vida?

-sí, yo también dude que ese fuera un título, yo creí que me lo estaba pidiendo  pero la verdad yo si dejaría que ella me lo hiciera.

jueves, 8 de octubre de 2015

Se acabó el amor.

14. Oct. 2008
Tienes que ser más educado, tienes que ser más amable, intenta no arrebatarme la comida, ¡¿quién era la chica con la que estabas?!... de un tiempo a la fecha eso era lo único que me decía Elizabeth, estaba bien porque ya estaba empezando a gustarme, ya que ella era muy bonita, tenía el cabello largo, negro y quebrado, casi siempre estaba sonriendo, pero era... bueno más bien sigue siendo algo infantil, no me importaba, yo pensaba que si me cuidaba tanto era porque le gustaba o mínimo le importaba jugábamos como niños tontos todo el día, nos lanzábamos papelitos, nos dejábamos mensajes instantáneos en el Messenger de esos que le mandas en secreto a una chica para que sólo ella lo vea, nos esperábamos en las clases, aun así ella aparte de portarse algunas veces como una niña, se hacia la enojada conmigo, con Abraham y con Julio porque éramos los que más le hablábamos y para acabarla la soportábamos Abraham y yo porque a los dos nos gustaba y julio creo que la soportaba porque a él también le gusto un tiempo, o creo que para ese entonces Julio tenía novia.
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A veces jugábamos cuando ella estaba de buen humor, un día intente jugar con ella, estábamos en la clase de taller, le empecé a hablar y no volteo que porque se estaba apurando, nada más se estaba haciendo la difícil, y yo como era muy tonto le seguí el juego le hable, le grite y le avente un papel, ella volteo y me grito:-¡ya déjame en paz! No me estés molestando- lo hizo para hacerme quedar en ridículo y todos escucharan,  los demás no tardaron en burlarse, yo lo único que dije fue: -uy se acabó el amor, todos se empezaron a reír al ver que no le di mucha importancia, pero no era para que me gritara, así.
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Al llegar el viernes fuimos casi todos a una fiesta en casa de Saín, hasta fue un tipo que le decían el oso, me caía mal por encimoso  y se creía mucho, ese día todos tomaron hasta quedar más estúpidos, Abraham también fue y al ponerse ebrio me dijo casi llorando: -es que no es justo, ¡yo amo a Eli!, me reí de él, por lo borracho que estaba y las tonterías que decía, el me pregunto muy enojado:-¡¿Por qué te ríes?! Le conteste: -no, de nada, es que también amo a Eli-  me dijo que estaba bien, antes de que terminara la fiesta el oso se hizo el valiente y se metió mucho y de todo, después se quería pelear con Saín, su mamá al oír todo el ruido subió a tratar de separarlos y en un intentó para golpear a Saín, el oso le pegó… pero a la señora, tuvimos que salir corriendo, por obvias razones, yo me estaba muriendo de risa por las pendejadas que hizo el oso, que cuando se le paso “el efecto” se arrodillo para pedirle disculpas a Saín y a su mamá, solo nos reímos, de él, yo le deje de hablar, los demás le hablaban por compromiso pero fue la última vez que lo invitamos a tomar, recuerdo que cuando se le bajo a Abraham le pregunte que si era enserio lo que había dicho de Elizabeth, dijo que ya no se acordaba, yo sabía que estaba mintiendo; le aconseje que no le rogara tanto como siempre lo hacía, no tenía que estar a su disposición, le dije que no la quisiera  como él decía que la quería, simplemente lo resumí en dos palabras “quiérete tantito”; él aseguro que a mí también me gustaba, le conteste riendo como ya  había dicho: se acabó el amor.  

martes, 6 de octubre de 2015

Lugar y momento equivocados.

11. Oct. 2008
¿Qué podía hacer para ayudar a Berenice? Nada, no me preocupaba eso, de hecho nunca me lo pregunte, porque ni siquiera me importaba, yo estaba seguro de poder ayudarla, sí la ayude, no como me hubiera gustado, yo pensaba que podía lidiar con todos sus miedos, pero ¿Cómo? si apenas tenía tiempo para resolver mis problemas, yo quería asegurarme de que ella estuviera bien y de estar siempre para ella, que se sintiera segura, confiada pero sobre todo querida, la verdad así me hubiera gustado sentirme, llego un día en el que no pude estar para ella, mejor dicho no quise, no hubiera sido tan grave si ella no se hubiera acostumbrado a mi compañía, lo peor de todo es que no fue porque tuviera algo importante o algo mejor que hacer, más bien fue que no quería resolverle la vida siempre, aparte ya estaba harto de que me corriera cuando no quería verme, de que era muy inestable y voluble, de que nunca me demostrara su cariño, ya sé que ella estaba dañada y era egoísta pensar en mí, pero también era muy estúpido pensar sólo en ella y su bienestar y sí, la deje sola otra vez sabiendo lo que ella hacia cuando se sentía mal, sin importarme las consecuencias, quería que se diera cuenta de que su actitud me estaba cansando y si la había aguantado era por... Bueno no sé ni porqué la había aguantado tanto tiempo, paso en un sábado en el que creo que estaba con Marimar viendo películas, no recuerdo lo que estaba haciendo, cuando llegue a mi casa mi hermana me dijo que Berenice quería hablar conmigo, no dijo para qué, supuse que era algo sin importancia, aparte ya era tarde y no quise llamarle y menos ir a verla, si era importante ella me llamaría otra vez, sin saber que esa sería la gota que derramaría el vaso, sí, suena a mucho drama, pero eso fue lo que paso, fui a verla una semana después como si no hubiera pasado nada pero no tuve una bienvenida ni nada parecido, imagine que sería diferente: 
-oye ¿para que me hablaste el sábado?
-no era nada, vete por favor
-pero... ¿estás bien?- como si preguntándole eso fuera a ponerla feliz.
-sí, y no gracias a ti ahora vete

Como no quería darle importancia  me fui, nunca supe que me quería decir ese día, debió ser algo importante porque ella nunca me ha buscado para nada, al principio la curiosidad no me dejaba pero con el tiempo le fui restando importancia; pasaron los días y ella no me hablaba ni nada, otra vez fui como tonto a verla y ella ya estaba mejor, ya se veía más tranquila, o tal vez estaba disimulando. También estaba más cortante y a la defensiva, me respondía por compromiso para que me fuera más rápido en irme. Al entrar a la escuela deje de verla, porque pensé que estaba enojada conmigo y  lo estaba, pero no sé porque, yo nunca le hice nada malo.
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Paso mucho tiempo para que volviera a visitar a Daniel el amigo que vivía por su casa y para acabarla de fregar me encontré con ella, como la otra vez, entró a su privada, yo me quede afuera y me dijo desde adentro de la reja:
-no puedo recibirte, es que voy a comer, si quieres  ven más tarde
-no importa, no vine a verte –eso es lo que debí haber dicho la primera vez—


Se enojó como de costumbre... no importa, si lo hubiera dicho antes, me hubiera evitado muchos desvelos, problemas preocupaciones y dolores que fueron en vano y sentí que esa vez no me había equivocado ni de lugar, ni de momento.